Marosa Di Giorgio
Uruguay,1932-2004
Sea donde sea
De Los papeles salvajes. Editorial Arca, 1963.
I
Sea donde sea, sé que me estás esperando, allá en lo hondo de la casa de las quintas, con sus cordeles de sol y luna, su pobre y extraña maravilla.
II
Mientras hablas un búho se remueve y crece. Sale un tronco en varias facetas. Hojas verdes, duras, y una flor de nieve que es al tiempo mismo de color de rosa, y como siempre lleva tu marca: Clementina. Médici.
Porque la hiciste tú, tú la hiciste! ¡Eres tú quien hace las flores! Con tu cuchillo de cocina, plateado y fino. Tu tijera negra. Laboras en lo hondo de la tierra. Y en la luz haces aparecer los lirios.
III
Jugábamos al anochecer entre el rosal, las arboledas, y el saúco. Yo encendía el candelabro que tú apagabas tantas veces. Y venían los dioses a jugar también. Tenían pieles de plata y oro y no dejaban huellas. Y eran manos sus pies. No nos veían. ¿Cómo era posible, siendo dioses, que no nos viesen? Y tú estabas hecha con todas las flores como Blodeuwedd. Entonces lo dije y lo digo ahora. Venían niñas pequeñas de las lejanías, blancas, rosadas, y de color oro; sus caras aún no del todo hechas, a mirarte con labios abiertos.
¿Qué flores eran ésas suyas? Puedo nombrar ochenta. Y hay una que no cuento.
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